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martes, 17 de marzo de 2015

España pide a la UE que sea tan exigente con los productos Bio importados que con los europeos.

España ha pedido a la Unión Europea (UE) que sea tan exigente con los productos ecológicos importados como con los europeos, un elemento "fundamental" que debe incorporar la normativa sobre agricultura orgánica.


Según la ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina.
 "La UE es muy exigente con los productores ecológicos, queremos ofrecer a los consumidores europeos el mismo nivel de exigencia también para los productos ecológicos importados, procedentes o producidos en terceros países", ha dicho García Tejerina a su llegada a un consejo de ministros de Agricultura de los Veintiocho en Bruselas.

La ministra ha subrayado que para España es importante la revisión del reglamento europeo en la materia, que hoy debaten los ministros, ya que "España es el país de la UE que más superficie de producción ecológica tiene".

Ha recordado en ese contexto que España lanzó recientemente "un plan de agricultura ecológica de apoyo para reforzar el desarrollo de la agricultura en nuestro país, la exportaciones y también el consumo nacional"."Es importante regular la equivalencia de la agricultura ecológica con respecto a las importaciones", ha insistido la ministra.

Otro de los aspectos que España cree fundamental es "una equivalencia en los controles a nivel comunitario", algo que incluye la propuesta de la Comisión Europea (CE), que plantea una uniformidad de la supervisión en todos los Estados miembros, y con lo que España está "absolutamente de acuerdo", dijo García Tejerina.

Indicó asimismo que España cuenta con un buen sistema de controles de las sustancias que no están autorizadas en agricultura ecológica y que es importante que todos los países de la UE tengan sistemas eficaces.

Otro elemento que España pide, añadió la ministra, es una excepción a la prohibición de convivencia entre plantaciones ecológicas y convencionales, para el caso de cultivos permanentes como el viñedo o el olivar.

"La presidencia (de turno de la UE, que ejerce Letonia) nos ha dicho que está encima de la mesa y que nos buscarán una solución. Es importante, no todas las explotaciones son cien por cien ecológicas, a veces convive la agricultura convencional con la agricultura ecológica", señaló García Tejerina.

Se trata de una realidad que "está muy extendida en España" por ejemplo en el caso de los cultivos de viñedo u olivar que conviven con cultivos herbáceos o cultivos anuales.

"Eso todavía no está resuelto, es el punto donde nosotros tenemos más discrepancias, pero también donde la presidencia nos ha dicho que es consciente y que hay a buscar una solución", concluyó.

La CE aspira a cerrar de aquí a junio un acuerdo a nivel de Consejo sobre la revisión del reglamento que regula la agricultura ecológica.


El tema se debate hoy, sobre la base de una propuesta de compromiso de presidencia de la Unión, para que los países dejen claras sus exigencias e intentar aproximar posiciones entre los Estados miembros.

Fuente: yahoo.com

"Consume ecológico, cuidarás tu salud y el medio ambiente". EcoSpain

martes, 3 de marzo de 2015

¿El fin de los transgénicos?


La nueva norma, que se espera sea efectiva esta primavera, permitirá a cualquier Estado miembro oponerse al cultivo o comercialización de un transgénico en su territorio, por razones socioeconómicas o medioambientales, pese a que la semilla en cuestión sí esté aprobada a escala europea.


Los Veintiocho han dado este lunes luz verde al acuerdo alcanzado con el Parlamento Europeo y la Comisión Europeo sobre la nueva norma que regulará la autorización del cultivo y comercio de organismos genéticamente modificados (OGM), y que permitirá a los gobiernos nacionales vetar en su territorio un transgénico incluso cuando haya sido autorizado a nivel europeo.

La idea de armonizar a nivel europeo las reglas en materia de transgénicos, planteada por Bruselas en 2010, estaba aparcada por las divisiones entre los Estados miembros. "Las nuevas normas darán a los países la libertad de elección, podrán decidir si quieren o no cultivos transgénicos en su territorio. Ello respeta el principio de subsidiariedad y respeta las preferencias de los ciudadanos y de los productores", ha dicho el ministro letón de Agricultura y presidente de turno de la UE, Janiz Duklavs. 

Hasta el momento, la Unión Europea aprueba o veta un OGM en base a razones medioambientales o sanitarias y la responsabilidad de la autorización recae sobre el Ejecutivo comunitario si, como ocurre en la mayoría de los casos, los Estados miembros no logran un consenso mayoritario ni a favor ni en contra del producto. 

Con esta modificación, un país podrá prohibir el transgénico en su territorio aunque esté permitido en el resto de la UE, invocando razones socioeconómicas, de orden público y de ordenación geográfica, por ejemplo. Como resultado de las negociaciones se ha introducido como criterio para rechazar el transgénico los "objetivos de la política medioambiental", más allá de la evaluación de riesgo que emita la Autoridad europea de salud alimenticia (EFSA, por sus siglas en inglés).

El papel de las compañías de transgénicos en este proceso era uno de los principales obstáculos para el acuerdo, ya que la Eurocámara no aceptaba la tramitación en dos fases defendida por la Comisión y los países. Bajo esa fórmula, el gobierno contrario a un OGM estaba obligado a pedir primero a la empresa que le excluyera explícitamente a la hora de presentar la solicitud de autorización. 

Finalmente se ha impuesto en parte la posición de los eurodiputados y esta exigencia que privilegia a la industria pasa a ser facultativa. Así, el Gobierno que rechace el cultivo OGM podrá negociar con la empresa de semillas en una primera fase, aunque no será obligatorio, y, en una segunda fase, tendrá un plazo de diez años --y no dos-- para oponerse. 

Otra de las novedades que introduce este acuerdo es que los Estados miembros que permitan el cultivo de transgénicos en su territorio, deberán tomar medidas para garantizar que no haya "contaminación transfronteriza".

 Sin embargo, estas salvaguardas no se aplicarán en zonas en las que la condiciones geográficas particulares hagan estas medidas innecesarias.

Fuente: europapress.es

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